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Beck + Tulsa
09/07/08. Sala la Riviera. Madrid
Fotos y crónica Javier Alonso Juliá y Marina Sanz
Domínguez




La gira del genial niño prodigio Beck, llegó a Madrid
dos días después del estreno de su octavo y último
trabajo "Modern Guilt" (XL Recordings). Este incansable artista que lleva
desde los noventa maravillándonos con sus discos, en los que puedes
encontrar todo tipo de ritmos, se ha aliado en esta ocasión con
el productor Brian Burton aka Danger Mouse y ha colaborado entre otros
Chan Marshall (Cat Power) aportando su voz a dos de los cortes ("Orphans"
y "Walls").
Tulsa, grupo de Miren Iza (ex Electrobikinis), fueron los encargados
de abrir la noche con su sonido rock-folk tan pegadizo, con temas como
"Carretera", "Sólo me has rozado" o la demoledora "Seguramente me
lo merezco". El escaso público que llenaba la sala no estuvo muy
atento a la progresión sobre el escenario de este grupo que poco
a poco se ha hecho un hueco en el panorama nacional.
Todo el mundo esperaba ansioso la aparición sobre el escenario
del rubio de Los Ángeles, que se hizo de rogar. Pasados veinte minutos
sobre las diez de la noche aparecía sobre el escenario vestido de
blanco y con unas gafas de sol ciertamente llamativas.
El comienzo fue arrollador. "Devil's Haircut" de su álbum "Odelay"
(Geffen, 1996) hizo saltar de alegría a un público que esperaba
sus hits seguramente más avanzada la actuación, pero ya sabemos
que cualquier cosa nos podemos esperar de este gran artista. Le siguió
el himno generacional de los noventa, "Loser", primer single de su álbum
"Mellow Gold", en el que todo el público cantó sin cesar
su estribillo "I'm a loser baby, so why don't you kill me?". Emocionante
comienzo que nos hizo recordar a los treintañeros una época
llena de grandes grupos como fue la de los noventa con Nirvana, Pearl Jam,
Radiohead, Smashing Pumpkins, Oasis, Blur y una larga lista que llenaría
las líneas de esta crónica.
"Nausea" de su anterior álbum "The Information", nos dejó
un gran sabor de boca, ya que si este tema es bueno de por si en el disco,
en directo ganó varios puntos.
Otro hit de los noventa, "The New Pollution", dio continuidad al setlist
en el que también tuvieron cabida "Girl", con el público
dando palmas al son de la música y "Sexx Laws" del aclamado álbum
"Midnite Vultures", con otro tono distinto al original.
No hubo ni un respiro entre tema y tema, Mr Hansen metió en una
coctelera todos los temas de la actuación y nos hizo disfrutar como
enanos. "Tropicalia" no fue uno de las mejores de la noche, pero tenía
que estar en el setlist.
Si que tuvieron muy buena acogida los nuevos temas de su álbum,
como "Gamma Ray", que puso a toda la Riviera a sus pies. El ritmo del tema
conquistó nuestros cuerpos y no pudimos parar de bailar, posiblemente
uno de los temas que pasarán a engordar la gran lista de hits del
californiano. El siguiente en sonar fue el que da título al álbum,
"Modern Guilt". "Soul of a Man" puso el toque realmente guitarrero y cercano
a sus compatriotas White Stripes o también conocidos ahora como
Las Rayas Blancas.
"Think I'm In Love" también de su anterior trabajo "The Information",
fue un soplo de energía para continuar con dos nuevos temas "Youthless"
y "Orphans".
Realizó un guiño a su disco "Sea Change" con los temas
"Sunday Sun" y "Lost Cause", que resultó excepcional e incluso embriagador
cuando intercaló la versión del clásico de los ochenta
"Everybody's Gotta Learn Sometimes" del grupo británico The Korgis,
tema incluido en la banda sonora de la película "Eternal Sunshine
of The Spotless Mind".
"Black Tambourine" y la nueva y psicodélica "Chemtrails" nos
llevaron al bis. Tras los vítores del público Beck acompañado
por su grupo volvió al escenario para cerrar la noche con cuatro
bombas. "Profanity Prayers" dio el pistoletazo de salida. Le siguió
"Mixed Bizness", en la que Beck pidió a todo el público su
colaboración con las palmas mientras coreaban el estribillo "All
right, Turn it up now". La fiesta siguió con los acordes inolvidables
del teclado en el tema "Where it's at". El público a las palmas
acompaño al californiano y a los suyos excepcionalmente. El broche
de oro lo puso "E-pro", con toda la sala unida coreando "Na na na na na
na na".
Gran noche de música que nos trajo Beck a la capital, aunque el
sonido de la sala no le acompañase, supo como defenderse en el escenario
a base de su mejor repertorio y ante todo darle la enhorabuena por su nuevo
álbum que en directo gustó a un público realmente
volcado con uno de los iconos de la música de nuestro tiempo.
DOCTOR MUSIC 2000
La Morgal - Llanera Asturias Días: 21, 22 y 23 de Julio
La Morgal (Asturias), 22 jul (EFE).- El cantante norteamericano Beck
aprovechó la hora crepuscular para descargar su energía
festiva sobre el
escenario central del Doctor Music Festival ante el que se congregaron
más
de 5.000 seguidores que disfrutaron del espectáculo.
La noche y la niebla se apoderaron del recinto, en el que ya
se llevan
vendidas más de 12.137 entradas, pero surgió el cantante
Beck para iluminar
con su mezcla de estilos musicales y apostar por la fiesta.
Al público le gustó y se lo pasó bien, la fórmula
de música para todos los
gustos funcionó a la perfección.
Quizás la corta duración del espectáculo, cerca
de hora y cuarto, fue el
único 'pero' en boca de los jóvenes que se acercaron
al escenario denominado
"La Vaca".
Acompañado por una impecable banda de nueve músicos y
dos vocalistas Beck se
contorneó sobre el escenario al ritmo psicodélico del
rock de los setenta,
de la bossanova, de la música electrónica e incluso de
una ranchera cantada
en español, amén del pop.
Un sonido impecable con una estética muy personal definen el
directo de este
músico que es capaz de mezclar las últimas tendencias
con lo más clásico del
rock contemporáneo como demostró en sus discos "Odelay"
o "Loser".
Al cabo de una hora de espectáculo el músico californiano
de 30 años acometió
el "Devil's haircut" mientras el público no podía frenarse
y bailaba al son
de la música.
Antes de abandonar el escenario y seguro de la petición de los
tradicionales
bises, el autor de "Loser" allá por 1994 dejó que el
pinchadiscos D.J. Swan
arrancara vítores del respetable a base de frotar los giradiscos.
Beck volvió para retirar a sus músicos en simbólicas
camillas con sueros
reparadores, entre tanto sonaba como cierre "Minus".
Antes del concierto, el excéntrico cantante norteamericano ofreció
una rueda
de prensa surrealista, en la que a cada pregunta respondía con
una respuesta
que hacía honor a su originalidad.
Como calentamiento a la actuación de la noche, Beck ofreció
un concierto
acústico para una cadena musical de televisión nacional,
donde se pudo
escuchar su "música basada en diferentes culturas" como bien
demostró en
ambas actuaciones, las cuales difieren de sus discos dependiendo de
"muchas
cosas, como el tiempo o la comida basura", según afirmó
el propio artista.
De forma paralela al concierto personal y directo del que algunos califican
como "la revolución de la música del siglo XXI", el resto
de escenarios
cobraban fuerza.
Poco antes de que Bek saltara al escenario los conocidos "Australian
Blonde"
consiguieron, no sin esfuerzos, hacer vibrar al público de "La
Cabra 1",
carpa que la organización del concierto ha dedicado especialmente
a los
grupos asturianos.
Comenzaron con unos minutos de retraso y los problemas técnicos
persiguieron
a los músicos desde el principio, viéndose obligados
a parar a mitad del
concierto por un apagón.
Superaron finalmente los problemas e hicieron saltar con auténtica
furia a
los congregados con canciones como "Subastopol" y otras de su nuevo
repertorio, sin embargo el delirio llegó con su clásico
"Chup, chup..." con
el que dieron por terminado el concierto.
El resto de la noche perteneció a los grupos más duros
y radicales en el
escenario "Buffalo Space" y a los pinchadiscos de música vanguardista
en el
resto, con el permiso de los británicos "Pet Shop Boys".
www.beck.com
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