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BADLY DRAWN BOY O EL CHICO QUE NUNCA APRENDIÓ A DIBUJAR
por Iñaki LÓPEZ DE EGUÍLAZ
GRUPO: Badly Drawn Boy
ESTILO: Pop-rock
ULTIMO DISCO: "The hour of bewilderbeast" 00
SALA: Arena (MADRID)
FECHA: 29.03.01
PROMOTORA: Iguapop
En menos de un mes han pasado por las salas de Madrid tres de los artífices
de los mejores discos internacionales del pasado año. A los soberbios
últimos trabajos de Goldfrapp y Bettie
Serveert, , he de rendirme ante la contrastada calidad de Badly Drawn
Boy. Su primer disco, "The Hour of Bewilderbeast", aparecido hace más
o menos un año, es considerado según el arriba firmante el
mejor disco internacional del año 2000. Con este precedente su paso
por Madrid se antojaba como el más esperado del año para
un servidor, que siente auténtico fervor por su visión del
pop.
Damon Gough parece un tipo honesto. Su primer disco destila originalidad
en un muestario de pop-rock maravillosamente desencajado. Dieciocho joyas
esparcidas descuidadamente por un tapiz barroco de terciopelo respondiendo
a impulsos desprejuiciados de lo que debe ser el pop. Todo ello alumbrado
para aquella ocasión de Madrid por varias lámparas de mesilla,
como atrezzo al carácter intimista que se siente cada vez que gira
"The Hour of Bewilderbeast".
Damon Gough tiene trazas de genio musical y a su obra me remito, pero desconociendo
el papel que desempeña sobre un escenario uno acude a verle sin
prejuicios. Fruto de ello el espectáculo desplegado la noche del
jueves 29 resultó gratamente desconcertante. Para empezar, la actuación
se prolongó a lo largo de más de dos horas en las que este
"chico mal dibujado" recorrió todo el repertorio que está
inluído en "The Hour of Bewilderbeast" sin faltar a un sólo
tema. Yo con eso me dí por satisfecho porque el disco es impecable
y escucharlo íntegro es un privilegio que casi nunca se ve en un
directo.
Damon Gough es un personaje extraño, que sobre las tablas mostró
con el público dos personalidades diferentes que bien podrían
ser violenta y generosa. Con alma de showman este británico apeló
a su alter-ego más espontáneo, que basó en la improvisación
de algunos de los estribillos más tarareados de su disco. Pero con
versiones alargadas de las intros de algunos de los temas y amagos de célebres
estrofas de su disco que luego no tenían continuación Damon
rompió el ritmo de un concierto recién inaugurado al mando
de un guitarra, un bajista, un batería, y un programador que dirigiendo
las bases pregrabadas le cubría las espaldas en los sonidos más
extravagantes del disco. Él patinó en los momentos iniciales
sobre las cuerdas de la guitarra de "Everybodys stalking" en unos acordes
que parecían resistírsele, pero su generosidad palió
cualquier otro inconveniente de pericia musical que se vió en la
sala -el batería entró escandalosamente pronto en otra de
las canciones-. Bajando del escenario Damon nos brindó un solo de
guitarra magnífico a pie de público, interpretó a
capella una de las piezas y regaló rosas a las chicas de la primera
fila cuyos nombres adaptó a uno de los temas en otra sorprendente
muestra de improvisación. En un nuevo ejemplo más de capacidad
de sorpresa se sacó del bolsillo de la cazadora una foto de su hijo
y la dejó entre el público para que se la pasaran entre los
presentes mientras sonaba la música. El arriba firmante, obedeciendo
a la estúpida religión del fanatismo, iba con ánimo
de conseguir una púa perdida por entre los cables del escenario
y en un momento inesperado, llamado "Bewilder", se encontró entre
las manos con la armónica que adornó esa maravillosa intro
como perfecto regalo-fetiche y recuerdo de un grandísimo concierto
rebosante de originalidad y generosidad de un músico sorprendente.
BADLY
DRAWN BOY web oficial
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