|
.
|
|
. |



Fotos: J. E. Gómez © IndyRock
Granada - Sala Planta Baja 24-11-01 + Nacho Vegas
Organiza: Musiserv
No es facil enfrentarse a una sala en solitario. Aroah, Irene Rodríguez
Tremblay, armada con una Gibson SG, ofrece una imagen de timidez absoluta.
Las notas de sus canciones crean la atmósfera adecuada para que
las miradas no puedan acudir a otro lugar que no sea el escenario donde
desgrana sus sentimientos más intimistas. Ya no es una joven promesa,
Aroah es parte de la musica made in spain. Sus letras en inglés
no necesitan traducción, calan, llegan hasta el interior, apoyadas
con una guitarra, cadenciosa, triste a veces, sencilla.
En la gira de final de 2001, Aroah se une a Nacho Vegas, una colaboración
que ella no necesita. (Juan Enrique Gómez - IndyRock)
Aroah, Retsin, Labradford
11 de noviembre 2001 Gazteleku de Zarautz
por Diego Ruiz de Gauna
No había pasado ni un día. Terminado el Tanned Tin, dos de
los grupos americanos que allí tocaron, comenzaron una gira por
nuestra geografía y yo, como buen groupie les seguí los pasos.
La primera parada era el Gazteleku de Zarautz, ciudad costera más
conocida por sus campeonatos de surf que por sus conciertos. La sala, situada
en la última planta de un edificio juvenil es un pequeño
espacio con vistas a un frontón de pelota vasca. Esto puede ser
un impedimento, ya que cada vez que se abría la puerta de la sala,
llegaba a nuestros oídos el eco de la pelota botando contra la pared,
algo que aunque con encanto es bastante molesto.
Antes del concierto se podía ver a parte de los músicos y
de la organización jugando un partido a basket no sé si para
eliminar la tensión o para quemar las toxinas de las noches anteriores.
Irene Rodríguez Tremblay, o Aroah, es una jovencísima promesa.
Su timidez en los primeros compases no desprestigia su música sino
que acentúa su lado intimista y confesor. Aquí hay madera,
y de la buena, de roble, de las que cuanto más pasa el tiempo, más
fuerte y más sólida es. Influencias de prestigio cantadas
por una voz dulce, inocente, aunque sus palabras no lo sean tanto. Vamos,
que si pasas más de una hora escuchándola, te enamoras de
ella. Repasó su Ep debutante ("Recuerdos" para que Retsin y Labradford
oyeran algo en Español) y su Ep compartido con Nacho Vegas. Canciones
entre la confesión de Liz Phair y la dulzura de Chan Marshall (Cat
Power). Precioso. Y lo digo mientras me atraviesa un escalofrío
de pies a cabeza. ¿Será amor?
Después salieron Retsin, con el mismo banjo desafinado del Tanned
Tin, pero con un humor mucho más lúdico. No en vano, la presión
era menor y Cynthia ya se había desahogado con la pelota de basket.
El mismo set, pero con una impresión diferente. Esta vez, todo fue
más intimista, más cercano, con más complicidad con
un público, que aunque escaso, abarrotaba la sala. Cynthia no dudó
con la armónica y Tara ya había aprendido algo de español.
Intercambio de guitarras y más historias cantadas.
Labradford volvieron a hacer de las suyas. Opiniones diversas en el público,
desde los impacientes que se largaron a los 10 minutos, hasta las caras
de altos vuelos. Yo creo que el sitio era el adecuado, y el ambiente el
idóneo. Pero hay gente que no les entiende. Los genios siempre han
sido incomprendidos. Pideron que se bajara la intensidad de las luces ante
la estupefacción del técnico de luces y de sonido. Sonrisas
de complicidad o de incomprensión entre el público. Y eso
que esta vez incluso hablaron entre ellos y hasta se despidieron con un
imperceptible Good night...Todo un hito viniendo de ellos, que sólo
juegan con las miradas y con la lentitud. Únicos.
Así da gusto pasar la tarde del domingo y renovar las energías
para afrontar la semana. Lástima que la puerta se abriera una y
otra vez.
NACHO VEGAS Y AROAH.
Seis canciones del desde el norte. Acuarela Discos / Limbo Starr Segunda
contribución en menos de treinta días a ese concepto tan
curioso que es la canción norteña (diferenciada del resto
en sus matices emocionales y en su justa ornamentación), "Seis canciones
desde el norte" reúne a dos figuras que estaban destinadas a encontrarse,
Nacho Vegas y Aroah. Surgidos ambos de extraños mundos musicales
(en el primer caso el universo oscuro de Manta Ray y por cierto complejo
autodidacta a lo Holden Caulfield) Vegas y Aroah (alias de la madrileña
más bien menuda Irene Rodríguez Tremblay) tienen en común
una vocación literaria, apoyada en un cierto intimismo, casi de
cantautor (concepto siempre peyorativo en este país que gracias
a discos de cómo éste toma un nuevo significado) con unos
recursos vocales a veces extraños y casi siempre hermosos. El EP
se abre con "Las manos dentro del agua" un hermosísimo tema de Vegas,
con un texto emocionante, conmovedor y nostálgico, como el de "Noches
de verano en la casa gris", que sirve para cerrar el disco, ambas canciones
sobre pasados más o menos felices que se han alejado. En medio encontramos
un disco pequeñito compuesto de tres estupendas canciones de Aroah,
(el conmovedor "Our Walk", "From The Butler Institute of American Art",
donde Irene demuestra sus capacidades vocales y la breve, hermosísima
"Finally (if I´d Only known)", con la slide de Vegas como protagonista)
y un tema más de Nacho, "Baby Cat Face", una obsesiva canción
lynchiana, sucia y polvorienta, paradójicamente sureña en
esta obra de baladas norteñas. Fernando Navarro
|
|
|