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Fotos Barcelona y Entrevista
12 diciembre

"Preparo una vuelta al infierno": Alice Cooper
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Alice Cooper + Dogs D'amour

Fotos 12 diciembre La Cubierta, Leganes - Madrid
Fotos: Lydia - IndyRock



Dogs D'amour
+ fotos 11 de Diciembre 2002 Palau St. Jordi  Barcelona

ALICE COOPER + THE DOGS D´AMOUR
   La Cubierta (Leganés). 12 de Diciembre de 2002
   Por Jesús S.-- IndyRock   jesse9565@yahoo.es

   Eran las nueve en punto de la noche cuando, finalmente, uno de los sueños de este humilde redactor se hizo realidad. Por fin. Tras años de tensa espera (uno ya había perdido toda esperanza), me disponía a presenciar un show de mi banda favorita. Y nada menos que teloneando a todo un Alice Cooper, en un recinto grande y con un escenario que si bien les fue recortado, se mostró acorde a la categoría de la banda. Los Dogs desgranaron en una hora exacta buena parte de la banda sonora de la vida de muchos de los que llevamos decada y media adorándoles. No podré ser objetivo con ellos, lo sé, pero en una aproximación lo más fiel a la realidad sólo puedo destacarles virtudes: lidiaron con una buena parte de un público que no estaba allí por ellos con la máxima profesionalidad y ganas. La banda de Tyla, Jo, Bam y ahora Share saltó al escenario sin complejos, entre los aplausos de los mas de cien fanáticos que conté en las primeras filas, entre otro medio millar de simples observadores. Tyla, ceñido en cuero, saludó al respetable y poco después ya estaba poseido por el espiritu de su amigo Johnny Thunders, desgañitándose con los primeros acordes de "What´s happening here", bailando y dirigiendose al público como sólo los mejores frontmen saben hacerlo. Nadie podría reconocer a Tyla si la única referencia posible es la de su faceta mas sosegada, pero él es así, capaz de hacerte contener la respiración en su versión songwritter o de que simplemente se te vaya la cabeza en cuanto empuña la Gretsch. Y el resto de la banda, fantásticos, con Jo ejecutando hermosas lineas de guitarra, Bam aporreando la batería como un animal y Share, la bella Share, cumpliendo al bajo y coros con elegancia y presencia. El repertorio, perfecto, con las lógicas referencias a sus primeros discos ("Last bandit", "Firework girl", "How come it never rains") y alguna que otra canción de su último trabajo hasta la fecha, "Happy ever after" (sonaron "Spooks" y "Get by"). En la recta final, tres clásicos como la copa de un pino: "Heroine", "Errol Flynn" y el apoteósico "I don´t want you to go". Todo un lujo tenerlos de vuelta, son lo mejor que ha dado UK practicamente desde mediados de los 80, una banda que merecería salir en las enciclopedias como básica para entender que el rock and roll se compone a partes iguales de melodía, fiereza y actitud. 
   Media hora después, unas cinco mil personas estaban ya dispuestas a presenciar un show que hacía años que demandábamos. Ver a Alice Cooper en directo con toda la parafernalia que ello conlleva significa saber que además de buena música vas a tener la ocasión de asistir a una performance que ya es un clásico en la historia del rock. Pero no me gustaría incidir mucho en ese tema. Mucha gente cree que el señor Fournier es un simple entertainer, olvidando que si algo le ha dado Alice al mundo es una fantástica colección de canciones, muchas de las cuales engrosan lo más bello y a la vez desgarrador que dió el rock en los 70´s. Obviar eso y centrarse en los numeritos es una garrulez. Hace venticinco años Alice tenía a una de las mejores bandas de la época, y sus discos eran auténticos ejercicios de rock en estado puro, a veces tintado de banalidad, otras de teatralidad o grandilocuencia, pero siempre bello, profundo, legítimo. 
   El show se inicia con tres temas de sus dos más recientes discos ("Sex death and money", "Brutal planet" y "Sanctuary"), lógico por otra parte. Alice viene rodeado de una banda muy solvente, son músicos de calidad contrastada provenientes del hard, lo que confiere a los clásicos un nuevo aire que no a todo el mundo complace. Sin embargo, con más o menos distorsión, es un placer que en la primera media hora de show ya hayan sonado dos cosas tan magistrales como "I´m eighteen" y "Wellcome to my nightamre". Entre clásico y clásico, los consabidos números (la camisa de fuerza, la enfermera enfermiza, el bebe multicabeza, la guillotina). Lo peor, el solo de batería de Eric Singer y ciertas poses-cliché de la banda en escena. De todas formas, el concierto no decae, más aun cuando suenan "No more Mr. Nice guy", "Is it my body" o la polémica "Poison". Apenas deja en el tintero sus temas más famosos, porque incluso caen "Elected" y "Under my wheels". O ese pedazo de crónica despiadadamente cínica de los States que es "Lost in America". En definitiva, casi dos horas de buena música, servida por un chef que conoce a la perfección los ingredientes que lo hacen tan especial: gran espectáculo, pero mejor repertorio. No fue una pasada de concierto, pero escuchar todos esos clásicos ya merece un viaje, y más aun teniendo en cuenta el suculento aperitivo. Ojalá a los Dogs les vaya bien en su nueva etapa, y que  Alice siga en tan buena forma como demostró. Ambos son un clásico que nadie debería perderse. 



http://www.alicecooper.com





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